-Ábrase la puerta- ordeno en mi
pensamiento. Y como en los cuentos como Alí Babá y los 40 ladrones, donde el
protagonista pronunciaba la frase mágica “ábrete sésamo”, y la puerta se abría
sin este necesitar de mover un solo dedo, fue así como se abrió aquel día la
puerta, apareciendo como el genio maligno,
el sujeto, el hombre, el profe más ostentoso que alguna vez imaginé.






cualquier parecido con la realidad es PURA COINCIDENCIA
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